Seguro que más de una vez viste a alguien
en el gimnasio que sale corriendo de la ducha para tomarse un batido de
proteínas, ya que la creencia popular dice que hay una franja de 30
minutos después de realizar ejercicio físico en el que es el momento
idóneo para ingerir determinados nutrientes, sobre todo proteína, y que
si nos alimentamos correctamente durante ese periodo de tiempo nos
proporcionará un aumento considerable de la masa muscular.
¿Qué hay de cierto en todo esto?
1. Reposición de glucógeno:
Un objetivo primordial de la
alimentación post-entreno es reponer las reservas de glucógeno, que se
considera esencial para un rendimiento óptimo durante un entrenamiento
de resistencia, ya que hasta el 80% de la producción de ATP durante el
ejercicio es derivado de la glucólisis. Varios estudios demuestran
que los entrenamientos de alto volumen que involucran a múltiples
ejercicios agotarían la mayoría de las reservas de glucógeno locales,
con lo cual, el mantenimiento de un alto contenido de glucógeno
intramuscular en el inicio del entrenamiento parece beneficioso para que
los resultados del entrenamiento sean los deseados. A pesar de
que cuenta con sólida base teórica, la importancia práctica de repletar
las reservas de glucógeno sigue siendo dudosa. Sin lugar a dudas,
acelerar la resíntesis de glucógeno es importante para un conjunto
limitado de los deportes de resistencia, donde la duración entre los
eventos en donde se va a depletar glucógeno se limita a menos de 8 horas. Estos beneficios también pueden ser obtenidos por aquellos
atletas que realizan series de entrenamiento de resistencia dos al día,
es decir, mañana y tarde. En los entrenamiento de resistencia de alta
intensidad con un volumen moderado (6-9 series por grupo muscular) se ha
demostrado que las reservas de glucógeno solo se reducen un 36-39%. Algunos atletas son propensos a realizar un volumen de
entrenamiento significativamente más elevado (como por ejemplo los
culturistas de competición), pero el aumento del volumen normalmente
está acompañado con la disminución de la frecuencia. En los escenarios
con un mayor volumen y frecuencia de entrenamiento la resíntesis
incompleta de los niveles de glucógeno pre-entrenamiento no nos deberían
de preocupar. Por ejemplo, algunos estudios compararon a un grupo en
donde se realizaba la ingesta inmediata post-ejercicio de 5 comidas de
hidratos de carbono con un alto índice glucémico con otro grupo que
esperaba de 2 horas desde que finalizaba el entrenamientos antes de
comenzar las alimentaciones de recuperación, y no se observaron
diferencias significativas entre los grupos en cuanto a los niveles de
glucógeno a las 8 y 24 horas posteriores al ejercicio.
2. La síntesis de proteínas:
Con nuestra alimentación post-entreno
buscamos potenciar el aumento de la máxima síntesis proteica (en
adelante MPS). Al igual que con el glucógeno, varios estudios han
investigado si existe una “ventana anabólica” en el período
inmediatamente posterior al ejercicio con respecto a la síntesis de
proteínas. Para maximizar la MPS, la evidencia apoya la efectividad de
la ingesta de aminoácidos y/o proteína después del ejercicio en
comparación con un placebo únicamente de hidratos de carbono o no
calórico. Sin embargo, y a pesar de la recomendación común, la
evidencia científica en el consumo de proteína tan pronto como sea
posible una vez finalizado el entreno carece de una suficiente base
sólida, como demuestran los siguientes estudios, en donde no se
aprecian cambios significativos en la administración de suero de
proteína (whey) y/o EAA (ácidos aminoácidos esenciales) entre antes y
después del entrenamiento. Por tanto, podemos concluir que tampoco es
necesario ingerir proteína nada más acabar de entrenar, ya que los datos
disponibles no tienen ningún indicio consistente de que exista un
esquema temporal tras el ejercicio ideal para maximizar la MPS.
En resumen:
En vista a los estudios científicos
citados, a no ser que entrenes dos veces al día no es necesario que
ingieras hidratos de carbono nada más finalizar el entrenamiento. En
cuanto a la proteína, si tenemos una comida que contenga proteínas
programada para 1-2h después del entrenamiento probablemente ya sea
suficiente para maximizar la recuperación y el anabolismo, con lo cual
tampoco es necesario consumirla nada más concluir el entrenamiento.
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